Un estudio de impacto vial evalúa cómo afecta a la red vial existente la puesta en marcha de un proyecto: cuántos viajes genera, por dónde circulan, en qué momentos se concentran y qué obras son necesarias para que el entorno siga funcionando.
En el contexto de la evaluación ambiental, este estudio acompaña una Declaración de Impacto Ambiental (DIA) o un Estudio de Impacto Ambiental (EIA), con el objeto de evaluar los impactos viales en las distintas fases del proyecto: construcción, operación y cierre.
No confundir con el IMIV
Son instrumentos distintos, ante organismos distintos, y un proyecto puede necesitar ambos.
El estudio de impacto vial se aborda como especialidad dentro de un expediente ambiental que se tramita ante el Servicio de Evaluación Ambiental. Es el caso típico de proyectos industriales, energéticos, mineros y de infraestructura mayor.
El IMIV, en cambio, se rige por el DS N°30, se tramita en la plataforma SEIM y es requisito del permiso de edificación ante la Dirección de Obras Municipales. Un estudio de impacto vial general no lo reemplaza.
Qué contiene
- Diagnóstico de la situación actual: geometría vial, operación de intersecciones, oferta de transporte público y aforos vehiculares y peatonales en los períodos punta.
- Estimación de la demanda: viajes generados y atraídos por el proyecto, su distribución en la red y su partición por modo.
- Modelación operacional: desempeño de la red con y sin proyecto, con software especializado según el caso.
- Medidas de mitigación: obras necesarias para que la red opere en condiciones aceptables.
Cuándo conviene anticiparlo
Fuera de la obligación normativa, un estudio preliminar de impacto vial permite anticipar qué mitigaciones serán exigibles y cuánto costarán antes de comprar un terreno o cerrar la volumetría de un proyecto. Es la instancia donde más valor genera y donde menos gente lo pide.
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Ver también: IMIV Básico · IMIV Intermedio · Diferencia entre IMIV y EISTU